martes, 1 de septiembre de 2015

Cap 10 (constelaciones)


Cuando todos hubieron formado un pasillo empezaron a desfilar guardias y, seguidamente, enfermeros con batas blancas para luego dejar paso a cinco chicos que iban en unas camillas blancas, inconscientes.
Cuando Katia pasó por su lado estuvo tentada de alargar la mano y coger la de su amiga únicamente para comprobar que la chica respiraba de verdad o por lo menos que le latía el pulso. Jake adivinó sus intenciones y la agarró del brazo atrayéndola hacia sí.
Adam abrió en ese momento los ojos y se incorporó.
-¿Qué...?- susurró.
Su voz fue silenciada por un golpe en la cabeza. Anabeth notó como la ira que contenía  se desataba y dio un paso hacia él, acto seguido sintió como unos brazos fuertes la agarraban por la cintura y la atrapaban sin dejarla apenas respirar. Una vez se hubo calmado y sus amigos hubiesen sido introducidos en el edificio blanco, Jake aflojó los brazos sin retirarlos del todo por precaución.
- Paciencia, los salvaremos pero en el momento correcto- susurró al oído de Anabeth. Se retiraron de la multitud hacia Nimb y luego siguieron a la farmacéutica de mediana edad. La señora sería su profesora de ciencias, pues esa universidad era variada sin ningún trabajo exclusivo, tenía diferentes clases con diferentes apartados que los alumnos elegían en cara a lo que decidían estudiar. La visita fue una pérdida de tiempo para Anabeth, quien tenía una orientación pésima y sabía que acabaría preguntándoselo todo de nuevo a Jake. Cuando terminaron, les indicaron sus habitaciones y el área de tiempo libre que incluía la sala principal del ayuntamiento y un gran patio de césped con mesas dónde podían almorzar. Jake se dirigía al edificio de las habitaciones masculinas cuando se dio cuenta de la expresión deprimida de Anabeth, se acercó a ella:
- ¿Estás bien?- preguntó con cautela.
Su pregunta fue respondida con un leve sollozo.
- Hey, no pasa nada- intentó sonreír Jake- los rescataremos, te lo prometo.
Abrazó a Anabeth y acarició su cabellera color castaño rojizo, dejó que la chica llorara y se desahogara e incluso él sollozó también. Sintió como su amistad se hacía más fuerte conforme acariciaba a la chica y deseó, por un momento, que estuvieran en casa y que nada de eso le estuviese pasando, pero aún así supo que no cambiaría el sentimiento que se estaba agrandando en su interior hacia Anabeth por nada del mundo y se hizo la promesa de que, una vez todo hubiese terminado, le diría a Anabeth lo que sentía por ella. Se imaginó llevándola al Starbucks o al parque paseando a su perro pastor alemán y sonrió pensando en los celos de su hermano al saber que era él el que salía con Anabeth Starchild, la chica con la que su hermano llevaba queriendo quedar desde el año pasado, cuando había escalado la valla del instituto que comunicaba con los campos de fútbol para poder recoger la pelota de baloncesto que se le había colado. Su hermano la había cogido y había retado a
Anabeth a ir a por ella, su hermano no había creído posible que la chica escalase la verja y pensaba que se daría por vencido y acabaría por no conseguir la pelota e irse. Pero Anabeth le había preguntado:
- ¿Es un reto?
- Sí, supongo - había respondido Dake.
La chica sonrío y se encaramó a la valla trepando por ella hasta el otro lado.
- La pelota, por favor- dijo radiante la chica.
Dake se la dio boquiabierto y Anabeth salió por la puerta al lado de la verja.
- Podrías haber hecho eso- le gritó el chico en la distancia.
- Eso habría sido rendirme- le respondió la chica diciendo adiós con la mano libre.
Eso era lo que Dake le había contado y a él también lo dejó sin habla.
                                  ***
Anabeth se dejó hacer, llevaba un tiempo conteniendo las lágrimas y cuando sintió las manos de Jake en su pelo las sacó fuera, le gustaba la sensación que le producían las manos de Jake, era tranquilizadora y a la vez le aportaba seguridad, se dijo que, una vez acabara todo, si no había más incidentes y todo se quedaba tranquilo en su sitio, le declararía a Jake cómo se sentía. Notó que Jake respiraba con dificultad e irregularmente, al sentir una gota de agua que resbalaba por la mejilla del chico y supo que para él también estaba siendo duro. La rabia contra si misma la invadió y se hizo una pregunta: ¿Por qué?
¿Por qué era ella la niña rara con los lunares cambiantes? ¿Por qué los buscaban esa gente? ¿Por qué se habían llevado a sus amigos? ¿Por qué un ¿Por qué estaba allí?
Cuando oyó las palabras tranquilizadoras de Jake lo abrazó fuerte como si quisiera comprobar que era real, por lo menos tenía una respuesta: estaba allí por él, por él y por sus amigos. Tras unos minutos que Anabeth quiso que duraran eternamente, el chico la apartó suavemente, lo suficiente para poder mirarla a la cara. Jake retiró la lagrima que rodaba por la mejilla de Anabeth y sostuvo su mano junto a la suya, no quería soltarla, quería protegerla de los que les buscaban. Sintió ganas de salir corriendo y llevársela de allí, sacarla de ese horrible lugar y ponerla a salvo, pero la idea de dejar a su hermano lo frenó.
Se separaron y Nimb apareció en ese mismo momento:
-A mi también me parte el corazón ver a gente así, intentaré averiguar por qué hacen esto.
La chica se llevó a Anabeth al edificio dejando a Jake en el lugar. Nimb sabía que les pasaba algo raro con esos chicos, pero viendo como estaba su amiga decidió no preguntar.

3 comentarios:

  1. He desaparecido unos días y ya he vuelto para retomar la historia, más interesante que nunca.

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